Monday, September 19, 2005

Million dolar Baby

Hace pocos días tuve la ocasión de ver esta película que es realmente una verdadera apología de la eutanasia (hoy en día tan en boga).Haciendo un análisis frío de la película, podemos decir que realmente los personajes están muy bien logrados, en este sentido creo que Clind Eastwood alcanza lo que realmente se propone y su papel también esta muy bien logrado.

Todo el trasfondo de la película utiliza única y exclusivamente criterios afectivos y sentimentales; en ningún momento se esgrimen otro tipo de argumentos.La relación afectiva entre el entrenador y la boxeadora (éste en cierta manera ve en ella a su hija), el afecto entre estos personajes lleva a uno a asumir esa relación afectiva y interrelacionarse con los protagonistas.

Pero lo mas determinante es el desenlace terrible con que se presenta el final de la historia, una situación que a simple vista parece terrible, sin salida y sobre todo una situación tal que hace al hombre el mas infeliz y desdichado de todos los mortales. Por este motivo al no poder ya realizar nada de lo que antes hacía (la protagonista tiene fractura de la segunda vértebra), no queda mas que morir. Ya su vida no tiene sentido, toda su existencia carece ahora de una verdadera motivación, para seguir viviendo.

Toda la vida del ser humano se presenta como algo que tiene sentido en la medida en que uno pueda hacer algo, en la medida que uno sea útil a la sociedad, si no somos útiles de nada servimos; lo mas triste es que en muchos países avanzados esta idea esta muy bien instalada, de hecho a los ancianos y a los enfermos ya no se los quiere, porque de hecho ya no producen y lo que es peor consumen…

Hace unos meses tuve la ocasión de conocer a un sacerdote tetrapléjico, que a raíz de un accidente automovilisto se quebró la columna vertebral a la altura de la tercera vértebra y por eso mismo no puede mover mas que la cabeza.
Charlando con él me contaba, como toda su vida cambio de un día para otro; de estar dando clases, celebrando la Santa Misa, confesando, yendo de un lado para otro; a despertarse totalmente inmovilizado. A raíz del accidente ahora debe depender 100 % de los demás, desde que se levanta necesita que lo higienicen, que le sirvan la comida que incluso se la acerquen a la boca, porque por sus medios propios no puede.

Esta constantemente dependiendo de los demás, y sin embargo en vez de bajar los brazos de darse por vencido, de decir mi vida ya no tiene sentido; este sacerdote toma el camino contrario, ve en esta limitación la voluntad misma de Dios que lo invita a mas, que lo llama a entregarse a ser mas plenamente partícipe de la cruz de Cristo a poder soportar con él del peso enorme de la redención de todos los hombres.

El P. Luis de Moya, realmente significó para mi un verdadero ejemplo de vida entregada, de vida oblacionada, de vida inmolada, puesta totalmente en las manos de Dios; nosotros que muchas veces estamos muy pendientes de nuestros problemas, de nuestras pequeñeces, que nos ahogamos en un vaso de agua, que no somos capaces de ver por encima de nuestro hombro; este ejemplo nos invita a no olvidar que nuestra verdadera meta, no se encuentra aquí en la tierra, sino junto a Dios.

Espero que realmente sepamos valorar la vida, la vida de los demás, la vida propia, la vida desde el instante mismo de su concepción hasta el momento en que Dios decida su fin (no el hombre)…

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