Wednesday, October 19, 2005

Sarmiento

1888 - 11 de septiembre – 2005: Domingo F. Sarmiento

A los Educadores argentinos en su Día... enseñen del “gran sanjuanino” todas las “facetas” desconocidas de su “brillante” pensamiento... (Sin) Vergüenza Nacional


Nota: Probablemente a muchos lectores desprevenidos, y con escaso conocimiento de la verdadera historia argentina, le resulten chocantes o inverosímiles las frases que aquí figuran. Para quien desconfíe de la exactitud de las palabras, figura entre paréntesis la fuente, donde puede consultar y sacarse la duda. Es hoy una tarea realmente necesaria y patriótica revisar nuestros falsos conceptos (metidos a la fuerza y sin posibilidad de ser discutidos, en la edad infantil) sobre Sarmiento, Rivadavia, Urquiza y otros, que movidos exclusivamente por intereses económicos se asociaron al extranjero para humillar y/o vender nuestra querida Patria. Como decía el gran historiador José María Rosa tenemos que "sacudirnos algunos próceres".


Es particularmente interesante, para entender la psicología sarmientuda, destacar algunos aspectos (no tan bien conocidos) de este personaje:


1) Era absolutamente antinacional

2) Sentía un gran desprecio por San Martín (ya que este había tomado partido a favor de Rosas y se había opuesto a los liberales unitarios)

3) Era ciegamente antirrosista

4) Tenía fobia y sentía un gran desprecio por todo lo criollo

5) Era profundamente racista

6) Era un mitómano confieso

7) Era ateo y despreciaba a la religión católica (como buen Masón)

LA PATRIA: "Los argentinos residentes en Chile pierden desde hoy su nacionalidad. Chile es nuestra Patria querida. Para Chile debemos vivir. En esta nueva afección deben ahogarse todas las antiguas afecciones nacionales" (El Progreso, 11/10/1843). "Fui chileno, señores, os consta a todos" (5/4/1884).

LA PATAGONIA AUSTRAL: "He contribuido con mis escritos aconsejando con tesón al gobierno chileno a dar aquel paso... El gobierno argentino, engañado por una falsa gloria, provoca una cuestión ociosa que no merece cambiar dos notas, Para Buenos Aires tal posesión es inútil. Magallanes pertenece a Chile y quizá toda la Patagonia... No se me ocurre después de mis demostraciones, como se atreve el gobierno de Buenos Aires a sostener ni mentar siquiera sus derechos. Ni sombra ni pretexto de controversia les queda". (El Progreso 11 al 28 de Nov. 1842 y La Crónica 11/3 y 4/8/1849). "Es una guerra desértica, frígida e inútil. No vale la pena gastar un barril de pólvora en su defensa. ¿Por qué obstinarse en llevar adelante una ocupación nominal?" (1868; 30/5/1881 y El Nacional, 19/7/1878)

MARINA NACIONAL: "El día que Buenos Aires vendió su Escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra. Las costas del Sur no valdrán nunca la pena de crear para ellas una Marina. Líbrenos Dios de ello y guardémonos nosotros de intentarlo". (El Nacional, 12/12/1857 y 7/6/1879).

COLONIAS EXTRANJERAS Y LAS MALVINAS: "La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta invasión es útil a la civilización y al progreso" (El Progreso, 28/11/1842). "Propicio una colonia yanqui en San Juan y otra en el Chaco hasta convertirse en colonias norteamericanas de habla inglesa (años 1866 y 1868) porque EE.UU. es el único país culto que existe sobre la tierra. España, en cambio, es inculta y bárbara. En trescientos años no ha habido en ella un hombre que piense... Europa ha concluido su misión en la historia de la humanidad". Por último se lamenta que hayamos vencido a los ingleses en las invasiones. (Cf. Gálvez, 449, 90 y 132)

EL GAUCHO ARGENTINO: "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país. La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es lo único que tienen de seres humanos".(Carta a Mitre de 20 de Septiembre de 1861 y "El Nacional" 3/2/1857)

IGUALDAD DE LAS CLASES: "Cuando decimos pueblo, entendemos los notables, activos, inteligentes: clase gobernante. Somos gentes decentes. Patricios a cuya clase pertenecemos nosotros, pues, no ha de verse en nuestra Cámara (Diputados y Senadores) ni gauchos, ni negros, ni pobres (interesante apreciación de Sarmiento descendiente de negros, por parte materna y nacido pobre, N. del A.). Somos la gente decente, es decir, patriota" (Discurso de 1866).

LOS DESHEREDADOS SOCIALES: "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos? Los huérfanos son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos, no se les debe dar más que de comer". (Discurso en el Senado de Buenos Aires, 13 de septiembre de 1859)

LA MASA POPULAR: "Tengo odio a la barbarie popular... La chusma y el pueblo gaucho nos es hostil... Mientras haya un chiripá no habrá ciudadanos, ¿son acaso las masas la única fuente de poder y legitimidad?. El poncho, el chiripá y el rancho son de origen salvaje y forman una división entre la ciudad culta y el pueblo, haciendo que los cristianos se degraden... Usted tendrá la gloria de establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas". (En Buenos Aires, 1853; Carta a Mitre del 24 de Septiembre 1861; en EE.UU., 1865)

EL INDIO AMERICANO: "¿Lograremos exterminar los indios? Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso, su exterminio es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo al hombre civilizado". (El Progreso, 27/9/1844; El Nacional, 25/11/1876)

PALABRA DE HONOR: "Si miento lo hago como don de familia, con la naturalidad y la sencillez de la verdad" (Carta a M. R. Garcia, 18/10/1868) (Palabra de honor del presidente de los argentinos e historiador nacional)

EL LIBRO "FACUNDO" (CIVILIZACIÓN Y BARBARIE): "Jovencito: no tome como oro de buena ley todo lo que he escrito contra Rosas" (Consejo dado a Ramos Mexía). "Los muchos errores que contiene son una de las causas de su popularidad" (La Crónica, 26/12/1853). "Lleno de inexactitudes, a designio a veces" (Carta a Paz, 22/12/1845). "Cada pagina revela la precipitación con que ha sido escrito" (Rec. de Pcia.). "Sin documentos a la mano y ejecutado con propósitos de acción inmediata" (Carta a V. Alsina, 7/4/1851).

MODELO DE ESTUDIANTE: "La plana (libreta escolar) era abominablemente mala, tenia notas de policía (conducta deficiente), había llegado tarde, me escabullía sin licencia (se rateaba) y otra diabluras con que me desquitaba del aburrimiento" (Mi defensa, año 1843).

SEMBRADOR DE ESCUELAS: "En Buenos Aires solo logre fundar dos escuelas" (Carta a M. Mann, 15/5/1866). "De treinta jóvenes que era la dotación de la Escuela de Preceptores que dirigía en Chile, veintiocho fueron expulsados" (El Monitor, 15/8/1852). "En Santa Rosa de Chile fui real maestro de escuela, no habiéndolo sido antes ni después" (8/4/1884). "En la ciudad de Buenos Aires se han construido solo dos edificios de escuelas en estos veinte años (de 1858 a 1878). Mientras tanto no se intenta nada. En la única escuela normal de varones el 95% son ineptos; el 30% debió ser expulsado, y el resto solo concurre por el aliciente del viático con que se premia su asistencia a clase. De las dos escuelas normales de mujeres se debió suprimir una" (Informe de 1878).

LOS UNIVERSITARIOS: "Si algo habría de hacer por el interés publico seria tratar de contener el desarrollo de las universidades... En las ciudades argentinas se han acumulado jóvenes que salen de las universidades y se han visto en todas las perturbaciones electorales... Son jóvenes que necesitan coligarse en algo porque se han inutilizado para el comercio y la industria. La apelación de “Doctor” contribuye a pervertirles el juicio... El proyecto de anexar colegios nacionales a la universidad es ruinoso y malo, pues contribuirá a perturbar las cabezas de los estudiantes secundarios e inutilizarlas para la vida real que no es la de las universidades ni de los doctores. La educación universitaria no interesa a la nación ni interesa a la comunidad del país... Generalmente en todo el mundo las universidades son realmente libres. Nada tiene que ver ni el estado ni nadie con las universidades" (Senado Nacional, 27/7/1878 y 19/9/1878)

MASACRE PATRIÓTICA: "Necesitamos entrar por la fuerza en la nación, la guerra si es necesario" (año 1861). "Los sublevados serán todos ahorcados, oficiales y soldados, en cualquier numero que sean" (año 1868). "Es preciso emplear el terror para triunfar. Debe darse muerte a todos los prisioneros y a todos los enemigos. Todos los medios de obrar son buenos y deben emplearse sin vacilación alguna, imitando a los jacobinos de la época de Robespierre" (año 1840). "A los que no reconozcan a Paz debiera mandarlos ahorcar y no fusilar o degollar. Este es el medio de imponer en los ánimos mayor idea de la autoridad" (año 1845). "Hemos jurado con Sarmiento que ni uno solo ha de quedar vivo" (Mitre en 1852).

DEMOCRACIA SANGUINARIA: La muerte del gobernador Benavidez "es acción santa sobre un notorio malvado! Dios sea loado" (El Nacional, 23/10/1858). "Acabé con el Chacho (el General Peñaloza). He aplaudido la medida precisamente por la forma. Sin cortarle la cabeza a ese pícaro, las chusmas no se habrían aquietado" (Carta a Mitre, 18/11/1863). "Córteles la cabeza y déjelas de muestra en el camino" (Carta a Arreondo, 12/4/1873). "Si el coronel Sandes mata gente (en las provincias) cállense la boca. Son animales bípedos de tan perversa condición (esos provincianos que defienden sus autonomías) que no se que se obtenga con tratarlos mejor" (Informe a Mitre, 1863). El fusilamiento en masa de un batallón correntino: "brillante conducta". A los sublevados entrerrianos en 1868. "Proceda a diezmarlos, pasando por las armas a los que le toque en suerte". El degüello de Santa Coloma: "acto de que gusté" (año 1852). Asesinato del gobernador Virasoro que él instigó desde Buenos Aires: "San Juan tenia derecho a deshacerse de su tirano" (año 1860). Aprobó el asesinato en masa en Villamayor el 2/2/1856 y como presidente ofreció $100.000 por la cabeza de López Jordán y entre las cabezas valuadas a 1000 patacones estaba la de José Hernández, que acababa de publicar el "Martín Fierro", y era un ferviente antirrosista.

SOCIALISMO: "Las huelgas son invenciones de los ociosos que buscan motivos de alarmar. El socialismo las usó como instrumento de perturbación; pero el socialismo es una necedad en América". (El Nacional, 14/9/1878).

LIBERTAD DE SUFRAGIO: "Después de la caída de Rosas, Buenos Aires fue educada en la practicas de la libertad por demagogos. El fraude, la falsificación de las urnas electorales vienen de 1852 por los comicios organizados por Mitre. Después de veinte años de este sistema Mitre se ha quedado solo en la República con sus paniaguados. En Buenos aires hay tal libertad de sufragios que ni a palos harán que el pueblo concurra a elecciones". (Año 1872 ¡El era presidente!

DEMOCRACIA LIBERAL: "Aquí en América la palabra libertad importa sainete ridículo; Riquísima comedia que no manifiesta tener fin" (14/11/1841). "Esta demostrado que no puede haber mas política que la del garrote y la macana" (año 1880). "A quien no quiere pagar lo soplo a la cárcel. En materia de contribución directa hago peor, pues les rasco el bolsillo" (Gobernado de San Juan en carta a Mitre, 1862). "Una Constitución pública no es una regla de conducta para todos los hombres. La Constitución de las masas populares son las leyes ordinarias, los jueces que las aplican y la policía de seguridad. No queremos exigir a la democracia más igualdad que la que consienten la diferencia de raza y posiciones sociales. Nuestra simpatía para la raza de ojos azules." (OO. CC., 1886).

CONGRESO DE TUCUMÁN: "Formado en su mayoría por curas de aldea, ignorantes de la historia contemporánea. Era un niño que declara la independencia; pues no se necesita inteligencia ni ciencia para emanciparse y constituirse una fracción de pueblo independiente de otra" (Tomo 48º, p. 103 y 302 de OO.CC:).


LAS PROVINCIAS: "Son pobres satélites que esperan saber quien ha triunfado para aplaudir. La Rioja, Santiago del Estero y San Luis son piltrafas políticas, provincias que no tienen ni ciudad, ni hombres, ni cosa que valga. Son las entidades mas pobres que existen en la tierra" (El Nacional, 9/10/1857).

LOS PORTEÑOS: "Las elecciones de 1857 fueron las mas libres y mas ordenadas que ha presentado la América". (El Nacional, 13/10/1857). "Para ganarlas, nuestra base de operaciones ha consistido en la audacia y el terror, que empleados hábilmente han dado este resultado (de las elecciones del 29 de marzo). Los gauchos que se resistieron a votar por nuestros candidatos fueron puestos en el cepo o enviados a las fronteras con los indios y quemados sus ranchos. Bandas de soldados armados recorrían las calles acuchillando y persiguiendo a los opositores. Tal fue el terror que sembramos entre toda esa gente, que el día 29 triunfamos sin oposición. El miedo es una enfermedad endémica de este pueblo. Esta es la palanca con que siempre se gobernara a los porteños, que son unos necios, fatuos y tontos". (Carta a D. Oro 17/6/1857)

SAN MARTÍN: "San Martín el ariete desmontado ya que sirvió a la destrucción de los españoles; hombre de una pieza; anciano batido y ajado por las revoluciones americanas, ve en Rosas el defensor de la independencia amenazada y su ánimo noble se exalta y ofusca... Fastidiado estoy de los grandes hombres que he visto... Hace tiempo que me tienen cansado los héroes sudamericanos (como si el fuera europeo), personajes fabulosos todos... La expatriación de San Martín fue una expiación. Sus violencias se han vuelto contra él y lo han anonadado... Pesan sobre él ejecuciones clandestinas... Dejemos de ser panegiristas de cuanta maldad se ha cometido. San Martín, castigado por la opinión, expulsado para siempre de la América, olvidado por veinte años, es una digna y útil lección". (Año 1845. La Crónica, 26/12/1853; carta a Alberdi 19/7/1852; y año 1885)

ROSAS: ... falso, corazón helado, espíritu calculador... Tirano sin rival hoy en la tierra,...... una aberración, una monstruosidad... legislador de esta civilización tártara... el tirano... el lobezno que se está criando aún...... el caníbal de Buenos Aires... las miradas suspicaces del tirano... el azote del verdugo... otros execraban aquel monstruo sediento de sangre y de crímenes,... el despotismo de Rosas... tirano semibárbaro.... Degüella, castra, descuartiza a sus enemigos para acabar de un solo golpe... el execrable Nerón, el tirano brutal.... la sangre derramada ahogue al tirano!... Rosas con sus atrocidades... ese monstruo,... los bandidos, desde Facundo hasta Rosas... este genio maldito... el monstruo... horrible monstruo... del execrable tirano... sus mismas brutalidades y su desenfreno... un forajido, un furioso, o un loco frenético... este furibundo (Extractos de Facundo, que tomados como de quien viene, son más un halago que un insulto)

URQUIZA: "No deje cicatrizar la herida de Pavón. Urquiza debe desaparecer de la escena, cueste lo que cueste. Southampton o la horca. El es la única nube negra que queda en el horizonte". (Carta a Mitre, dic. 1861). "Además es preciso acogotar a Alberdi, del Carril, Gutiérrez y Fragueiro con Vicente F. López, Cané, Luis Domínguez y Tejedor". (Carta a J. Posse, mayo 1860). "Urquiza es el verdugo vendido a Rosas. Su historia es negra y salpicada de sangre. Un reguero de sangre señala su camino. Después de despoblar la tierra con sus atrocidades, la despuebla con sus rapiñas. Suscita secuaces donde quiera haya un bárbaro. Es un escuerzo, un viejo montonero, un ambicioso, un cacique y soldado desvergonzado, un padrillo inmundo, un gaucho mazorquero e insolente: monstruo de carnicerías humanas". (Tomo 17, p. 93 y 121 y Tomo 49, p. 295)

OTROS PERSONAJES:

Juan Bautista Alberdi: "baboso de envidia hipócrita y ambición rastrera; cínico, mentiroso, malvado, traidor, alma torcida, detractor de oficio, charlatán mal criado y pillo, saltimbanqui, raquítico y jorobado, conejo, bellaco, botarate insignificante" (Tomo 5º. CC.).

Bernardo de Irigoyen: "un energúmeno";

Carlos Guido y Spano: "un burro";

Moreno: "el Danton de 1810";

Juan María Gutiérrez: "el hombre mas ignorante que haya conocido jamás";

Mitre: "un charlatán, tres veces borracho, autor, factor y sostenedor del fraude electoral desde 1852 hasta la fecha, pigmeo indigno y especulador patriotero" (26/6/1869; La Tribuna, 7/10/1874).

Castro Barros: "un majadero fanático, ambicioso, insano e hipócrita" (Rec. de Pcia.);

Del Carril: "Miserable, mocito petulante antes, viejo decrépito después, doctor maula, vicepresidente pantalla, necio testarudo, doctor de embustes”. (Tomo 17. OO.CC.);

Navarro Viola: "pajarraco, oprobio de la literatura argentina, estafador, basura sucia y hedionda y cloaca de inmundicias"; y los demás católicos como Estrada, Goyena, Lamarca, Avellaneda, Adolfo van Gelderen, Achával, etc. : "charlatanes adocenados, malvados, traidores a la constitución, engañados por Satanás"; (El Nacional, 20/4/1882).

Las mayores barbaridades las dijo contra los caudillos: Rosas, Güemes, Bustos, Ramírez, López Jordán, Quiroga, Oribe, etc. En modo especial contra el... Uruguayo Artigas: "Artigas es un bandido, un tártaro terrorista, jefe de bandoleros, salteador, contrabandista, endurecido en la rapiña, incivil, extraño a todo sentimiento de patriotismo, famoso vándalo, ignorante, rudo, monstruo, sediento de pillaje, sucio y sangriento ídolo con chiripá. Este salvaje criminal que enchalecaba hombres con cuero fresco lleva por séquito inseparable el degüello y la devastación". (Tomo 17, p. 87 y 92; T. 15, p. 349; T. 38, p. 280).

EL PUEBLO PARAGUAYO: "Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto a falta de razón. En ellos se perpetúa la barbarie primitiva y colonial. Son unos perros ignorantes de los cuales ya han muerto ciento cincuenta mil. Su avance, capitaneados por descendientes degenerados de españoles, traería la detención de todo progreso y un retroceso a la barbarie... Al frenético, idiota, bruto y feroz borracho Solano López lo acompañan miles de animales que le obedecen y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir a todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana: raza perdida de cuyo contagio hay que librarse." (Carta a Mitre de 1872)

RELIGIÓN: "Franklin en moral avanza sobre la moral misma de Jesucristo" (1/1/1886). Después de manifestar su incredulidad con respecto a varios dogmas y hablar contra el Papa, los jesuitas y los católicos dice de las congregaciones docentes: "Los frailes y monjas se apoderaron de la educación para embrutecer a nuestros niños... Ignorantes por principios, fanáticos que matan la civilización; emigrantes confabulados y recua de mujeres: basura de Europa, son la filoxera y el cardo negro de la pampa, hierba dañina que es preciso extirpar" (feb. 1883).


“Luz de encuentro nacional en la oscuridad colonial”



Saturday, October 15, 2005

Que es el hombre

Cardenal Joseph Ratzinger, «¿Qué es el hombre?»
Reflexiones del Cardenal Joseph Ratzinger al Movimento per la Vita italiano, publicado en L'Europa di Benedetto nella crisi delle culture (Edizioni Cantagalli, Siena 2005), publicado en el periódico Avvenire el 21-6-2005.

(image placeholder)

En su prefacio al conocido libro del biólogo francés Jacques Testart, L'œuf transparent, el filósofo Michel Serres (aparentemente un no creyente), al afrontar la cuestión del respeto debido al embrión humano, se plantea la pregunta: «qué es el hombre?». Él destaca que no hay respuestas unívocas y verdaderamente satisfactorias en la filosofía y en la cultura. Sin embargo, nota que nosotros, a pesar de no tener una definición teórica precisa del hombre, en la experiencia de la vida concreta sabemos bien qué es el hombre. Lo sabemos sobre todo cuando nos encontramos frente a quien sufre, a quien es víctima del poder, a quien está indefenso y condenado a muerte: «¡He aquí el hombre!». Sí, este no creyente remite justamente a la frase de Pilatos, quien tenía todo el poder frente a Jesús desnudo, flagelado, coronado de espinas y condenado a la cruz: qué es el hombre? Es justamente el más débil e indefenso, aquél que no tiene ni poder ni voz para defenderse, aquél con quien podemos pasar en la vida junto a él amagando no verlo. Aquél a quien podemos cerrar nuestro corazón y decir que no ha existido jamás. Así, espontáneamente, vuelve a la memoria otra página evangélica, en la que se quería responder a un pedido similar de definición: «¿quién es mi prójimo?». Sabemos que para reconocer quién es nuestro prójimo es necesario aceptar hacerse prójimo, es decir, afirmarse, descender del caballo, aproximarse a quien tiene necesidad, hacerse cargo de él. «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40).
Quiero leerles un extracto de un gran pensador ítalo-germano, Romano Guardini: «el hombre no es intangible por el hecho que vive. De tal derecho sería titular también un animal, en cuanto también se encuentra viviendo […] La vida del hombre permanece inviolable porque él es una persona […] El ser persona no es un dato de naturaleza psicológica, sino existencial: no depende fundamentalmente ni de la edad, ni de la condición psicológica, ni de los dones de la naturaleza de los que el sujeto está provisto […] La personalidad puede permanecer por debajo del umbral de la conciencia –como cuando se duerme, sin embargo permanece y a ella es necesario referirse. La personalidad puede estar todavía no desarrollada, como cuando se es niño, sin embargo desde el comienzo ella reclama el respeto moral. Hasta es posible que la personalidad en general no emerja en los actos, en cuanto faltan los supuestos psicofísicos, como sucede con los enfermos mentales […]. Por último, la personalidad puede permanecer también oculta, como en el embrión, pero desde el comienzo le está dada en él y tiene sus derechos. Ésta es la personalidad que le da a los hombres su dignidad. Ella lo distingue de las cosas y los hace sujetos […]. Se trata una cosa como si fuese una cosa cuando se la posee, se la usa y por último se la destruye o –en el caso de los seres humanos- se la mata. La prohibición de matar al ser humano expresa en la forma más aguda la prohibición de tratarlo como si fuese una cosa» (de «I diritti del nascituro», publicado en Studi cattolici, mayo/junio de 1974).
También es claro que la mirada que acepto dirigir libremente al otro decide mi misma dignidad. Del mismo modo que puedo aceptar reducir al otro a una cosa, usarlo y destruirlo, así también debo aceptar las consecuencias de este modo mío de mirar, consecuencias que repercuten sobre mí. «Con la medida con que midáis se os medirá». La mirada que dirijo sobre el otro decide mi humanidad. Puedo tratarlo simplemente como cosa, olvidando su dignidad y la mía, su ser imagen y semejanza de Dios y mi ser. El otro es custodio de mi dignidad. Es así porque la moral, que comienza a partir de esta mirada sobre el otro, custodia la verdad y la dignidad del hombre: el hombre tiene necesidad de ser él mismo y no perder su identidad en el mundo de las cosas. Hay un último paso que hay que dar en nuestra reflexión, un paso que nos reconduce al pasaje del Génesis del cual hemos partido. ¿Cómo es posible al hombre esta mirada, capaz al mismo tiempo de recoger y respetar la dignidad de la otra persona y de garantizarle la propia? El drama de nuestro tiempo consiste justamente en la incapacidad de mirarnos así, ya que la mirada del otro se convierte en una amenaza de la que hay que defenderse. En realidad, la moral vive siempre inscripta en un horizonte religioso más amplio, el que constituye la respiración y el ámbito vital. Fuera de este ámbito ella se torna asfixiante y formal, se debilita y entonces muere. El reconocimiento ético de la sacralidad de la vida y el esfuerzo para respetarla tiene necesidad de la fe en la creación como su horizonte: así como un niño puede abrirse con confianza al amor si se sabe amado y puede desarrollarse y crecer si se sabe seguido por la mirada de amor de sus progenitores, del mismo modo también llegamos a mirar a los otros en el respeto de su dignidad de personas si hacemos experiencia de la mirada de amor de Dios sobre nosotros, la que nos revela cuán preciosa es nuestra persona. «Y dijo Dios: “hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra [...]. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien» (Gn 1, 26.31).
El cristianismo es esa memoria de la mirada de amor del Señor sobre el hombre, en la que están custodiadas su plena verdad y la garantía última de su dignidad. El misterio de la Navidad nos recuerda que cada vida humana, desde su primer comienzo, está definitivamente bendecida y acogida en el Cristo que nace por la mirada misericordiosa de Dios. Los cristianos saben esto y están con su propia vida bajo esta mirada de amor; reciben con esto mismo un mensaje que es esencial para la vida y el futuro del hombre. En consecuencia, ellos pueden asumir hoy con humildad y altivez el gozoso anuncio de la fe, sin el cual la existencia humana no subsiste a la larga. En esta tarea de anunciar la dignidad del hombre y los deberes de respeto a la vida que se derivan de aquella, probablemente serán motivo de risa y de odio, pero el mundo no podría vivir sin ellos.

Libertad ciega

Extractos de la conferencia pronunciada por el entonces cardenal Ratzinger al concluir el Congreso sobre «el Derecho a la vida y Europa», organizado por el Movimiento Italiano para la Vida y celebrado en Roma el 18 y 19 de diciembre de 1987. Ese Congreso puede  ser considerado una contribución que –situado en la reflexión europea más general sobre el estatuto jurídico del embrión- se conecta con las dos resoluciones importantes del Parlamento europeo (16 marzo de 1989) sobre problemas éticos y jurídicos de la fecundación humana artificial y sobre la ingeniería genética. En tales resoluciones, es bueno recordarlo, se afirman el derecho a la vida, a la familia y a la identidad genética del ser humano concebido. No parece casual que ese congreso de 1987 fuese inaugurado mediante una audiencia concedida por Juan Pablo II, en la que los asistentes al Congreso escucharon estas palabras: «Ustedes trabajan para restituir su verdadera dignidad a Europa: la de ser el lugar donde la persona, cada persona, es acogida en su dignidad incomparable». No parece casual hoy que ese Congreso concluyese con las espléndidas palabras del cardenal Ratzinger, ahora Papa con el nombre de Benedicto, el santo patrono de Europa.

(image placeholder)

En las actuales sociedades pluralistas, en las que coexisten diferentes orientaciones religiosas, culturales e ideológicas, se torna cada vez más difícil garantizar una base común de valores éticos compartidos por todos, aptos para ser fundamento suficiente para la democracia misma. Por otra parte, es una convicción bastante difundida el que no se puede prescindir en lo más mínimo de valores morales reconocidos y sancionados en la vida social; pero cuando se trata de determinarlos a través del juego del consenso que ellos deben obtener a nivel social, su consistencia se reduce cada vez más. Un único valor es el que parece indiscutido e indiscutible, hasta convertirse en el filtro de selección para los demás: el derecho de la libertad individual para expresarse sin imposiciones, al menos hasta que esa libertad no perjudique el derecho de los demás.
Es por eso que se invoca también el derecho al aborto como parte constitutiva del derecho a la libertad para la mujer, para el hombre y para la sociedad. La mujer tiene el derecho de continuar con el ejercicio de su profesión, de salvaguardar su reputación de mantener un cierto régimen de vida. El hombre tiene derecho a decidir su tenor de vida, de hacer carrera, de gozar de su trabajo. La sociedad tiene el derecho de controlar el nivel numérico de la población, para garantizar a los ciudadanos un bienestar generalizado, a través de la gestión equilibrada de los recursos, de la ocupación, etc., todos derechos que son reales y que están bien fundamentados. Nadie niega que a veces la situación concreta de vida en la que madura la opción por el aborto pueda ser dramática. Sin embargo, el hecho es que el ejercicio de estos derechos reales se reivindica en perjuicio de la vida de un ser humano inocente, cuyos derechos ni siquiera no son tomados en consideración. De este modo, ese ejercicio termina siendo ciego frente al derecho a la vida de otro, del más pequeño y del más débil, quien no tiene voz. Los derechos de algunos se afirman perjudicando el derecho fundamental a la vida de los otros. Toda legalización del aborto implica entonces la idea que es la fuerza la que funda el derecho.
Así, inadvertidamente para la mayoría, se minan realmente las bases mismas de una democracia auténtica fundada sobre el ordenamiento que proporciona la justicia. Las Cartas Constitucionales de los países occidentales, fruto de un complejo proceso de maduración cultural y de luchas seculares, se basan en la idea de un orden de justicia, en la conciencia de una igual fundamental de todos en la humanidad común. Al mismo tiempo, expresan la conciencia de la profunda iniquidad existe al hacer prevalecer los intereses reales, pero secundarios, de algunos sobre los derechos fundamentales de otros. La Declaración universal de los Derechos del Hombre, firmada en 1948 por casi todos los países del mundo, después de la terrible prueba de la segunda guerra mundial, expresa plenamente, inclusive hasta en su título, la conciencia que los derechos humanos (de los cuales es el fundamental justamente el derecho a la vida) pertenecen por naturaleza al hombre, que el Estado los reconoce aunque no los confiere, que ellos pertenecen a todos los hombres en cuanto hombres y no por otras características secundarias que otros tendrían el derecho de determinar arbitrariamente. Se comprende entonces cómo un Estado que se arroga el privilegio de definir lo que es o que no es sujeto de derechos, que en consecuencia reconozca a algunos el poder de violar el derecho fundamental a la vida de otros, contradice el ideal democrático, que también sigue reivindicando y mina las bases mismas sobre las que se rige. En efecto, al aceptar que se violen los derechos del más débil, también acepta que el derecho de la fuerza prevalezca sobre la fuerza del Derecho.
Pero además del problema jurídico, en un nivel más fundamental está el problema moral, el cual atraviesa del corazón de cada uno de nosotros, en esa interioridad recóndita donde la libertad se decide por el bien o por el mal. Decía hace poco que, en la decisión a favor del aborto, hay necesariamente un momento en el que se acepta tornarse ciegos frente al derecho a la vida del pequeño recién concebido. El drama moral, la decisión por el bien o por el mal, comienza por la mirada, por la decisión de observar el rostro del otro o no. ¿Por qué hoy se rechaza en forma casi unánime el infanticidio, mientras que se han vuelto casi insensibles al aborto? Quizás sólo porque en el aborto no se ve el rostro de quien será condenado a no ver jamás la luz. Muchos psicólogos han puesto de relieve que en las mujeres que quieren abortar se retoman las fantasías espontáneas de una madre en espera, que da un nombre al hijo, que se imagina el rostro y el futuro. Y precisamente estas fantasías retomadas retornan después con más frecuencia, como sentimientos de culpa irresueltos para atormentar la conciencia. El rostro del otro está cargado de un llamado a mi libertad, para que lo reciba y lo tome a cargo, para que afirme su valor en sí mismo y no en la medida en que coincide con mi interés. Como verdad del valor único e irrepetible de la persona, hecha a imagen de Dios, la verdad moral es una verdad cargada de exigencia para mi libertad. Decidir mirar a la cara es decidir convertirme, dejarme interpelar, salir de mí y hacer espacio al otro. Por lo tanto, también la evidencia del valor moral depende en buena medida de una secreta decisión de la libertad, que acepta ver y, por eso, ser provocada y cambiar.
En su prefacio al conocido libro del biólogo francés Jacques Testart, L’oeuf transparent, el filósofo Michel Serres (aparentemente un no creyente), al afrontar la cuestión del respeto debido al embrión humano, se plantea la pregunta: «¿Qué es el hombre?». Él revela que no hay respuestas unívocas y verdaderamente satisfactorias en la filosofía y en la cultura. Sin embargo, él advierte que nosotros, pese a no tener una definición teórica del hombre, de todos modos en la experiencia de la vida concreta sabemos bien lo que es el hombre. Sobre todo, lo sabemos cuando nos encontramos frente a quien sufre, a quien es víctima del poder, a quien está indefenso y condenado a muerte: «Ecce homo! ¡He aquí al hombre!». Efectivamente, este no creyente retoma justamente la frase de Pilatos, quien tenía todo el poder, pronunciada frente a Jesús, despojado y flagelado, coronado de espinas y de ahí en más condenado a la cruz. ¿Qué es el hombre? Es justamente el más débil e indefenso, aquél que no tiene poder ni voz para defenderse; aquél al que podemos pasar a su lado en la vida aparentando que no lo vemos; aquél al que podemos cerrar nuestro corazón y decir que no ha existido jamás. Así, retorna a la memoria otra página evangélica, que quería responder a una pregunta similar que reclama una definición: «¿Quién es mi prójimo?». Sabemos que para reconocer quién es nuestro prójimo es necesario aceptar hacerse prójimo, es decir, detenerse, descender del caballo, aproximarse a quien tiene necesidad, hacerse cargo de él. «En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis» (Mt 25, 40). ¿De qué manera le es posible al hombre esta mirada capaz al mismo tiempo de acoger y respetar la dignidad de la otra persona y de garantizar la suya propia?
El drama de nuestro tiempo consiste justamente en la incapacidad de mirarnos así, razón por la cual la mirada del otro se convierte en una amenaza de la que hay que defenderse. En realidad, la moral vive siempre inscripta en un horizonte religioso más amplio, el cual constituye el respiro y el ambiente vital. Fuera de este ámbito, ella se torna asfixiante y formal, se debilita y después muere. Como horizonte, el reconocimiento ético del carácter sacro de la vida y el esfuerzo para que se la respete tienen necesidad de la fe en la creación. Así como un niño puede abrirse con confianza al amor si se sabe amado y puede desarrollarse y crecer si se sabe vigilado por la mirada de amor de sus progenitores, del mismo modo también nosotros logramos mirar a los otros respetando su dignidad de personas, si experimentamos la mirada de amor de Dios sobre nosotros, lo que nos revela cuán preciosa es nuestra persona. «Y dijo Dios: “hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra […]. Y vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien» (Gn 1, 26.31).

El cristianismo es esa memoria de la mirada de amor del Señor sobre el hombre, mirada en la que son custodiadas la verdad plena del hombre y la garantía última de su dignidad. El misterio de la Navidad nos recuerda que en el Cristo que nace, cada vida humana es absolutamente bendecida desde su inicio y es acogida por la mirada misericordiosa de Dios. Los cristianos saben esto y están con su propia vida bajo esta mirada de amor; reciben con esto mismo un mensaje que es esencial para la vida y el futuro del hombre. Así ellos pueden asumir hoy con humildad y altivez el alegre anuncio de la fe, sin la cual la existencia humana no subsiste demasiado. En esta tarea de anuncio de la dignidad del hombre y de los deberes de respeto de la vida que resultan de ello, ellos serán probablemente escarnecidos y odiados, pero el mundo no podría vivir sin ellos.
Quiero concluir con las estupendas palabras de la antigua Epístola a Diogneto, en la cual se describe la insustituible misión de los cristianos en el mundo:
«En efecto, los cristianos no son distintos de los otros hombres ni por el territorio, ni por la lengua ni por el modo de vivir […]. Habitando en ciudades griegas o bárbaras, tal como le ha tocado a cada uno en suerte, y adaptándose a los usos del país en el vestido, en el alimento y en todo el resto de su vida, dan ejemplo de una forma de vida social maravillosa e increíble, como reconocen todos. En sus respectivas patrias habitan como gente extranjera; participan de todos los honores como ciudadanos y soportan todo como extranjeros. Toda tierra extranjera es una patria para ellos y toda patria es tierra extranjera. Se desposan como todos los otros y tienen hijos, pero no exponen a los neonatos. Tienen en común la mesa, pero no el lecho. Viven en la carne, pero no según la carne. Moran en la tierra, pero son ciudadanos del cielo. Obedecen a las leyes establecidas, pero con su tenor de vida sobrepasan las leyes. Aman a todos, y son perseguidos por todos […]. Para decirlo en una palabra, los cristianos son en el mundo lo que el alma es en el cuerpo. […]. El alma ama la carne, que la odia, y a los miembros: también los cristianos aman a los que los odian. El alma está inserta en el cuerpo, pero ella misma sostiene al cuerpo: también los cristianos están insertos en el mundo como en una prisión, pero sostienen al mundo. […]. Tan alto es el puesto que Dios les asignó, que no les es lícito abandonarlo».



Thursday, October 06, 2005

Abusos en la Comunion

El prelado del Opus Dei pide acabar con los «excesos» que se cometen a diario en misaMonseñor Javier Echevarría denuncia «abusos» como la Comunión masiva, que «va en detrimento de la dignidad del culto»Otra jornada de trabajo en la primera de las tres semanas que durará el Sínodo de obispos. Aunque el Papa llegó tarde a su cita, esto no impidió que asistiera a la intervención del prelado del Opus Dei, que pidió evitar «excesos» en la misa.Ángel Villarino
(image placeholder)

Ciudad del Vaticano- El prelado del Opus Dei, monseñor Javier Echevarría, intervino ayer en el Sínodo de los obispos en curso en la Santa Sede pidiendo que se acabe con los abusos en las celebraciones eucarísticas, ya que perjudican su carácter sagrado. Echevarría denunció las distribuciones masivas de hostias consagradas, así como la participación de demasiados concelebrantes.   El prelado español también aprovechó su intervención para romper una lanza a favor de los obispos que exigen una revisión de algunas de las reformas adoptadas en el Concilio Vaticano II, apostando por un giro hacia el tradicionalismo que se está convirtiendo en una de las voces cantantes del Sínodo. Monseñor Echevarría habló en italiano y en esa lengua subrayó «la importancia del carácter sagrado en la celebración de la Eucaristía» y denunció «los abusos litúrgicos». «Sería útil hacer lo posible para eliminar los abusos que perjudican al carácter sagrado de las celebraciones eucarísticas, y también habría que replantearse algunas normas cuya aplicación se presta a una interpretación abusiva», añadió.   Problemas concretos. Echevarría sacó a relucir dos cuestiones que hasta ahora no se habían introducido en el debate entre los obispos. En primer lugar, se planteó «si son oportunas las ceremonias eucarísticas con un excesivo número de concelebrantes» ya que, desde su punto de vista, «se impide un desarrollo digno del acto litúrgico». También subrayó la necesidad de «analizar la conveniencia de distribuir la Comunión a todos los participantes en una misa con un gran número de fieles, cuando la distribución general va en detrimento de la dignidad del culto». En su intervención «nuevas normativas que puedan orientar a los celebrantes de la misa para recuperar la sacralidad de la ceremonia» y concluyó afirmando que «conceder importancia al mantenimiento del sentido de lo sagrado en las liturgias eucarísticas supondrá un gran bien para toda la Iglesia».   El arzobispo de Mendonza (Argentina), José María Arancibia, también participó ayer en el Sínodo y explicó que, «aunque se ha hablado de muchas sombras en la Eucaristía celebrada por la Iglesia, también destacan algunas luces. El Concilio Vaticano II y la reforma litúrgica han sido recibidos con entusiasmo y como un verdadero paso de Dios para la renovación de la Iglesia».   Por su parte, el patriarca de Antioquía, Grégoire III Laham, exigió que los cristianos ayuden a la «Iglesia de los árabes» para combatir el terrorismo desde su raíz: «En la situación actual, después del 11 de septiembre de 2001, con la guerra contra Iraq, con el conflicto palestino-israelí, con el crecimiento del fundamentalismo islámico y la extensión del fenómeno del terrorismo, es muy importante recordar a los cristianos árabes su papel en la “Iglesia de los árabes”, en el contexto del Islam, con quienes han sido históricamente solidarios», comentó Grégoire III Laham. Para el Patriarca, esta ayuda «infundiría valor a los cristianos en el mundo árabe y en los países islámicos, y sería recibida muy positivamente». Grégoire III también pidió que en el mensaje final del sínodo se haga una petición «a favor de la paz en la Ciudad Santa y en Tierra Santa, clave de la paz en Oriente Próximo y en el mundo entero».   Recuerdo del comunismo. Otra de las intervenciones más aplaudidas de la jornada fue la del Presidente de la Conferencia Episcopal de Rumanía, monseñor Lucian Muresan, que explicó la persecución de la iglesia en algunos lugares del Este de Europa, donde los sacerdotes y los laicos han llegado a ser encarcelados por el simple hecho de ser católicos. Habló especialmente del «lavado de cerebro del sistema comunista» y de la «ridiculización que se produjo al sacramento de la Eucaristía», llevando en momentos a burlarse de él obligando a los sacerdotes a celebrar misa con excrementos. «Son experiencias de martirio en el siglo XX, donde podemos encontrar una luz clara para nuestro tiempo».   Y entre los representantes españoles que se encuentran durante estos días en el Sínodo está el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que reconoció en una entrevista a una publicación italiana que el Síndo era «una experiencia contiene aspectos nuevos porque, en primer lugar, preside el nuevo Papa Benedicto XVI». En cuanto al discurso del cardenal Scola, en el que expuso los temas más destacados de este Sínodo, Rouco Varela precisó que Scola ahondó más «en la teología que vincula el celibato sacerdotal con el sacerdocio y el ministerio sacerdotal». Y eso es porque «Cristo se dona a la Iglesia, y la quiere misionera».

ILUMINADOS FUEGO

MENDOZA, 5 DE OCTUBRE 2005

“ILUMINADOS POR EL ODIO”


V
enciendo mi resistencia interior, fui a ver “ILUMINADOS POR EL FUEGO”, la película argentina sobre la GUERRA DE MALVINAS, cuyo guión, dirección e interpretación, en manos de personajes de reconocida militancia ideológica y poco honor en el combate, presagiaba su contenido. Pero se me acusó de hacer juicios apriorísticos: “No se puede opinar sobre lo que no se conoce”.

Premiada por el PREMIO ESPECIAL DEL JURADO en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (España), propuesta para el Festival Cinematográfico de Goya (España), asimismo cuenta con los auspicios de España. Su director, Tristán Bauer, manifiesta: “el conflicto bélico fue el último acto salvaje de la dictadura militar que usurpó el poder en 1976 y dejó 30000 desaparecidos”; su protagonista, Gastón Paulsarenga: “es un homenaje a los que estuvimos allá, a los que murieron y a los que se suicidaron en los años posteriores a la guerra” (LOS ANDES 25.09.2005).

Con estos antecedentes, suficientes para despertar curiosidad, interés y, por qué no, esperanza de equivocarme, decidí ver la película.
Mis siguientes comentarios son absolutamente personales, lo más objetivos posible, discutibles, seguramente, cuyo solo propósito es llevar a Veteranos, familiares, amigos, defensores de la CAUSA MALVINAS, el triste sentimiento de que ARGENTINA les debe todavía “SU PELÍCULA”. La que la honre, la dignifique y sea un documento histórico, veraz para las jóvenes y futuras generaciones.

Con mejor técnica y más desembozada intención, “ILUMINADOS POR EL FUEGO” es la continuación de aquella nefasta “LOS CHICOS DE LA GUERRA”.
Su propósito, explícito, es profundizar la desmalvinización, iniciada allá en el 82, por los cipayos de adentro y de afuera de la Patria, que se renuevan, pero no cesan. Es ridiculizar y desprestigiar todo lo que sea militarismo, continuando la destrucción de la FFAA, ya de por sí degradadas. Es presentar con golpes de efecto burdos las miserias de la guerra y de las debilidades humanas, basadas en acciones que sólo buscan movilizar la sensiblería del espectador.
 
El soldado en zapatillas chapoteando en el barro; el soldado que pide ir al baño y llama por teléfono a su “MA”; el soldado en el campo de batalla con la oveja sasda en los brazos; el soldado estaqueado; el soldado que dejó a su hijito; el soldado que extraña su noviecita; el soldado que robó el reloj... nunca el soldado argentino, reconocido como tal por el propio enemigo, el que dio múltiples muestras de valor y coraje y que supo sufrir y sufre el horror de la GUERRA, y que así como padeció, así lleva sus heridas, sus recuerdos, sus broncas, con dignidad y altura.

Esos soldados que no fueron vitoreados por las autoridades ni por el pueblo argentino en su regreso al continente, en una deuda impagable de todos, militares y civiles, que destruyeron con su deleznable actitud la GLORIA de esos hombres que dejaron o trajeron sus vidas, para ofrendarlas a la PATRIA y se los despreció ignominiosamente. Es tal vez el único punto en el que coincidimos con la película, aunque también ahí usa términos insultantes, que en vez de reivindicar a los “victoriosos derrotados”, los sume en una lacrimógena compasión que los rebaja.

Dirigida a un público crédulo, ignorante, de ignorancia culposa, sobre el tema, presenta un mentiroso mensaje pacifista, que se pone de manifiesto al cierre de la película con una canción de LEÓN GIECCO, rematando su objetivo absolutamente ideológico. Canción que sorprende al espectador, aburrido de tanto ruido y miseria, en cuya letra mezcla los hechos “setentistas” con la “HEROICA GESTA DE MALVINAS”, en una melange absurda, tendenciosa y politizada.

Hasta aquí mis comentarios sobre esa película a la cual yo hubiera titulado: “ILUMINADOS POR EL ODIO”.
Vaya una vez más mi homenaje más sentido a los SRES. VETERANOS, a los que marcan Soberanía en el CEMENTERIO DE DARWIN, a los que no soportaron tanto deshonor de parte de sus compatriotas y buscaron su Gloria en el Cielo.

Hay premios que denigran y hay repudios que HONRAN.

MARÍA DELICIA REARTE DE GIACHINO DNI 1605228
(image placeholder)

 Nota: La autora de la carta es la madre del Capitán de Fragata Pedro Giachino, el primer caído en la gesta de recuperación de nuestras Malvinas.

Wednesday, October 05, 2005

Comunion en la boca

Proponen en el Sínodo la Comunión en la boca, alentar la confesión y el ayuno eucarístico
VATICANO, 05 Oct. 05 (ACI).-Durante la Congregación General del martes por la tarde, dos obispos presentaron propuestas formales para recuperar la reverencia en la Eucaristía: Retornar a la comunión en la boca y promover la confesión y el ayuno eucarístico con más intensidad.
Mons. Jan Pawel Lenga, de Karaganda (Kazakistán), –prelado que sufrió la persecución soviética– recordó los días en que la Eucaristía debía celebrarse a escondidas y lamentó que “entre las innovaciones litúrgicas en el mundo occidental, hay dos que oscurecen en cierto modo el aspecto de centralidad y el carácter sagrado de la Eucaristía: La desaparición del sagrario del centro y la distribución de la comunión en la mano”.
La comunión en la mano, dijo el Mons. Lenga, “se está divulgando e incluso imponiendo por comodidad, como si fuera una especie de moda”. “Me gustaría hacer, por tanto, con humildad, las siguientes propuestas concretas: Que la Santa Sede establezca una norma universal motivada, según la cual el modo oficial de recibir la comunión sea en la boca y de rodillas; la comunión en la mano debería reservarse al clero”, agregó el Obispo.
Mons. Lenga señaló que “los obispos de los lugares donde se ha introducido la comunión en la mano, actúen con prudencia pastoral y reconduzcan gradualmente a los fieles al rito oficial de la comunión, válido para todas las Iglesia locales”.
Por su parte, Mons. Lorenzo Voltolini, Obispo Auxiliar De Portoviejo (Ecuador), señaló que “la abstinencia de la celebración de la Misa el viernes de Cuaresma debería ayudar a los fieles a sentir más hambre del alimento eucarístico y a los sacerdotes les daría la posibilidad de ponerse a disposición de los fieles que quieran recibir el sacramento de la Penitencia, estableciendo entre los dos sacramentos una relación de igualdad en dignidad y necesidad”.
“Muchos fieles –comentó el Prelado– no se confiesan, no sólo porque no creen en la eficacia de la Confesión o porque han perdido el sentido del pecado, sino simplemente porque los sacerdotes no tienen tiempo para confesar, o porque, solos en la parroquia, no pueden celebrar la Eucaristía y la Penitencia al mismo tiempo”.
“Propongo que se sugiera o al menos que se permita a las diócesis o a las conferencias nacionales que pidan que se instituya, preferentemente en Cuaresma y quizá el viernes, el día del ayuno eucarístico, que se viva no sólo como día de ausencia eucarística, sino como preparación y espera de la Eucaristía”, dijo Mons. Voltolini.
“Esto no debería ser considerado una interrupción de la costumbre de celebrar cada día la Eucaristía, sino un modo para valorar el misterio pascual de Jesucristo, igualmente celebrado en la Penitencia y en la Eucaristía, en la totalidad y en la complementariedad de los dos sacramentos”, concluyó.

Tuesday, October 04, 2005

La dictadura de los tolerantes

La dictadura de los tolerantesSantiago MARTÍN
E l Sínodo está dando sus primeros pasos. Aunque es una institución veterana, es el primero que se celebra bajo Benedicto XVI y en su estructura se han introducido cambios, como el de que en algunas de las sesiones los obispos podrán establecer un debate entre ellos. De momento, el nuevo Papa ya ha dejado su impronta. Tradicionalmente, el discurso de apertura solía ser gris, pues se suponía que el Pontífice no debía condicionar con su opinión las posteriores intervenciones de los sinodales. En este caso, el Papa ha respetado la tradición. Pero, en cambio, ha tocado otro problema y éste de la mayor actualidad. Casi como si fuera la continuación de aquella homilía suya con la que se inauguró el cónclave, ahora no ha hablado de la dictadura del relativisimo, como entonces, sino de la dictadura de los tolerantes. Resulta, ha dicho el Papa, que en Occidente todo el mundo tiene derecho a hablar, pero cuando un obispo o una Conferencia Episcopal se atreve a expresar su opinión, le llueven las descalificaciones y los insultos. Así se comportan precisamente, los que tienen en la boca todo el día la palabra «tolerancia». Aquí en España sabemos algo de eso, porque la dictadura de los tolerantes está muy reforzada por el imperio mediático que controla buena parte de los medios de comunicación, y porque la izquierda vive de la demagogia de utilizar palabras grandilocuentes cuyo contenido no tiene intención de poner en práctica. Por lo que dice el Papa, el problema se está volviendo universal. Es una lástima, porque no nos va a quedar ni el recurso a emigrar. En todo caso, hay que agradecer a Dios que Benedicto XVI se atreva a decir las cosas por su nombre. Occidente es cada vez menos democrático. Y eso, como también ha dicho el Papa, se paga.